Cuando Belén Esteban dio el salto a la fama en 1998 tras conocerse su noviazgo con el torero Jesulín de Ubrique, lucía un aspecto natural, juvenil, inocente y saludable. En aquella época se le podía ver muy feliz y espontánea, pero con el tiempo llegaron los rumores de crisis en la pareja, acentuada por la mala relación de la princesa del barrio con la familia del espada que desembocaron en la ruptura definitiva. Es entonces cuando comienza una carrera televisiva meteórica que sigue hoy día y junto con ella una transformación, las operaciones de Belén Esteban son varias.

La belleza natural de sus inicios ha desaparecido para dar paso a un rostro bañado en operaciones de cirugía estética. Tras su ruptura con Jesulín y avanzar en su carrera televisiva pierde peso y se le hacen patentes ojeras y ojos caídos, con una cara muy delgada, consecuencia de la mala vida que más adelante confesaría. En 2005 muestra el primer cambio evidente en su apariencia física con retoques en nariz y labios.

2006 fue un año muy duro para la princesa del barrio. Su padre Murió en junio víctima del cáncer. Belén sufrió, como consecuencia de la depresión y el abuso, una subida de azúcar por la que fue ingresada. Mostraba ojeras, bolsas en los ojos y dientes partidos. Para remediarlo se sometió a operaciones de reconstrucción y blanqueamiento dental. En 2008 Belén contrajo nupcias con Fran Álvarez, un amigo de toda la vida. Para ese momento lucía un físico mejorado por el momento que pasaba y unos labios gruesos, fruto de unos retoques estéticos. Luego de 2009 y haber ganado un poco de peso se realiza varias operaciones, entre las cuales destaca la reconstrucción de la nariz.

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