Los influencers generan antipatía a la vez que admiración. Esta profesión está considerada por muchos como embaucadores o directamente como no profesión. Dulceida al ser una de las influencers más importantes de nuestro país no se queda atrás. Con más de 2.5 millones de seguidores en Instagram y 2 millones en YouTube, siempre ha estado en el punto de mira. Comentarios, fotos, viajes que ha publicado la han llevado a ser muy criticada. El hecho de no tener estudios es de lo que más se le ha podido insultar o echar en cara.

La bloggera de moda dejó la ESO y empezó a trabajar en Zara. Sin ningún estudio empezó su blog de moda con el que se hizo famosa. La naturalidad es lo que hizo de Dulceida lo que es hoy. Sus historias vergonzosas y defectos es lo que llamó la atención del público. Tras ello, contar todo lo que le ocurría en sus redes sociales la acercó a él y le dio éxito como influencer. Una vez se asentó en este mundo, empezó a ser la imagen de marcas como Tezenis o Dolce Gabbana. También formó parte de la televisión, tiene una app y un festival propio, escribió el libro “Dulceida, guía de estilo”, entre otras cosas.

Esta profesión es para gente que comunique, cree contenido y cambie hábitos en las personas. Logró este éxito sin haberse formado. Aunque es cierto que se habla de la “titulitis” y de no obsesionarse con títulos ni certificados, la formación es necesaria para cualquier profesión. Dulceida se hubiera ahorrado muchas críticas por errores asociados a esa falta y hubiera podido tener incluso más credibilidad o atraído a más públicos.