El 12 de julio de 2014, contraían matrimonio Lourdes Montes y Francisco Rivera. La ceremonia se celebró ante la virgen de la Esperanza Triana, de la que Fran Rivera es devoto. Era una de las bodas más esperadas del año, por ello, tanto sevillanos como medios de comunicación esperaban ansiosos a la llegada de la novia. Sin embargo, toda la expectación en cuanto al vestido de novia se acabó nada más ver llegar a Lourdes Montes.

El único detalle que se sabía acerca del vestido de Lourdes Montes era que se trataba de un diseño propio. Además, éste había sido confeccionado con la ayuda de su hermana, Sibi. El vestido de color rosa salmón de corte clásico, con unas lágrimas de cristal de un tamaño desmesurado, desilusionó a todo el público. Nadie daba crédito a lo que estaba viendo. Los medios de comunicación tampoco se quedaron callados, y criticaron duramente la elección de la diseñadora. Incluso, hoy en día y años más tarde se sigue recordando la mala decisión que tomó Lourdes Montes para el día de su boda. Y no es para menos, ya que el vestido de novia es algo que se recuerda toda la vida. Algunas novias incluso, lo consideran como el elemento más importante del enlace.

En su día, Lourdes sólo se atrevía a defender su obra diciendo “Es muy difícil recibir solo comentarios buenos”. Sin embargo, actualmente, Lourdes Montes reconoce que no supo estar a la altura. Hace poco la diseñadora recibió un comentario educado en su cuenta de Instagram, en el que se le comentaba el error que había cometido con su vestido. Lourdes Montes no tardó en contestarla: “Estamos de acuerdo. Yo ahora mismo tampoco me pondría algo así, pero en su momento me gustó.”

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