Spike Lee se siente de maravilla por la nominación a los Óscar, pero considera que, según sus palabras, “son una apuesta improbable de ganar”. Lejos de estar incomodo con esa posición, parece estar satisfecho con la situación de no ser el favorito. Está nominado al mejor director por la película “El infiltrado en el KKKlan“. Una historia basada en hechos reales sobre un policía afroamericano que se infiltra en el Ku Klux Klan.

El director, guionista, productor y actor estadounidense es conocido por trabajos como “Haz lo que debas” (1986), “Malcom X” (1992) o “La última noche” (2002) y ya cuenta con un Óscar honorífico (2015) que le otorgó la Academia, pero nunca ha estado nominado por ninguna de sus reconocidas películas. Siempre se ha mostrado muy crítico con la industria de cine americana, y sobre todo con la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, por cuestiones relacionadas con la discriminación racial.

En esta ocasión competirá con Alfonso Cuarón (Roma), Adam McKay (Vice), Yorgos Lanthinos (La Favorita) y con Pawel Pawlikowski (Cold War). Aunque las películas Roma y La favorita, con 10 nominaciones cada una, se lo van a poner difícil a la película de Spike Lee, que cuenta con 6.